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Informe de actividades

… Hombre y mujer los creó


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En el marco de su estrategia de género, el EED trabaja con un doble enfoque: por un lado pone en práctica medidas y análisis con una perspectiva de género en todos sus programas, y por otro fomenta proyectos que tratan de mejorar la situación de la mujer de manera inmediata. En esta segunda parte de la estrategia de género se encuentra el foco de este informe de actividades.
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¿Quién alimenta al mundo?

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África

Cooperación para la justicia social

Mapa de África | © EED
ampliar imagenEl EED apoya a contrapartes en todos los países pintados de azul en el mapa.
África se encuentra en auge. La fundación de la Unión Africana y la Nueva Alianza para el Desarrollo de África (NEPAD) son señales importantes de que la gente en África quiere tomar el destino en sus manos. En países como Liberia, Congo y Sierra Leone, la población tiene la posibilidad de elegir a su gobierno por votación. En los últimos años se ha conseguido la pacificación de gran número de conflictos armados.

Las raíces de estos conflictos se encuentran en el pasado: Las fronteras de los estados africanos fueron trazadas en el tiempo de las colonias. Desde la independencia, muchos estados africanos son gobernados por dirigentes que, por un lado, cuidan una retórica del nacionalismo, pero, por el otro, dan preferencia a grupos determinados. De esta forma, las sociedades se dividen en grupos definidos política, étnica, religiosa o regionalmente. Para fomentar la paz y la justicia en África, es necesario luchar en contra de ello utilizando los medios de la cooperación para el desarrollo. El EED ha experimentado que iglesias, comunidades religiosas y otras organizaciones civiles pueden estabilizar las sociedades y colaborar en el fomento de la democracia, en la educación respecto a los derechos humanos y la paz.

Las instituciones civiles no sustituyen a las estructuras estatales con capacidad de funcionamiento. Si bien pueden ser un motor fuerte para la innovación, la movilización y la organización de la autoayuda local y, de esta forma, colaborar en el surgimiento y la consolidación de instituciones públicas. Por ello, la creación de instituciones civiles, también para los servicios sociales primarios, así como el fomento de la democracia y de los derechos humanos son puntos prioritarios del trabajo del EED.

El EED fomenta en África a organizaciones contrapartes locales que planifican y realizan proyectos autónomos. Aún cuando se facilite personal de Alemania a una contraparte, el cooperante es contratado directamente por la contraparte. Existen cooperaciones principalmente con iglesias y sus departamentos especializados (obras diacónicas, organizaciones de desarrollo), instituciones cercanas a las iglesias así como organizaciones seculares de la sociedad civil.

 Lucha contra la pobreza y sus causas estructurales

La pobreza no sólo caracteriza un estado económico, sino que tiene dimensiones sociales, políticas y culturales. Tiene repercusiones diferentes en las mujeres y en los hombres. Las causas de la pobreza pueden encontrarse en la distribución de la tierra y en el mal funcionamiento de los sistemas de producción agrícola. A causa de las guerras se acelera el éxodo del campo a la ciudad por lo que se han de crear posibilidades alternativas de conseguir ingresos. A pesar de todas las tendencias negativas, en África existe un gran potencial económico. Hay muchas regiones que disponen de grandes recursos naturales. Es importante poner a la población en situación de utilizar estos recursos sosteniblemente. El EED apoya programas de desarrollo rural para la lucha contra la pobreza, especialmente en el sector de la agricultura minifundista, para la formación profesional así como programas de ahorro y crédito que ofrecen ayuda para la autoayuda.

El EED apoya proyectos y programas en los que sus contrapartes influyen sobre el desarrollo social de sus países y la política de los gobiernos. Se fomenta el trabajo de lobby y advocacia de las contrapartes para contribuir así al cambio de las causas estructurales de la pobreza. Al mismo tiempo, el EED recoge las peticiones de las contrapartes para su trabajo de educación y formación, de relaciones públicas y de lobby. Un ejemplo de ello son los "Poverty Reduction Strategy Paper", que se elaboran en muchos de los países con gran endeudamiento por parte de instituciones financieras internacionales empujadas por los gobiernos nacionales. Si bien, hasta ahora, la participación de los grupos cívicos prevista para ello, como es el caso de las iglesias, juega un papel reducido en la mayoría de los gobiernos. Por ejemplo en Etiopía, Camerún, Tanzania y Sudáfrica, las iglesias y las organizaciones no gubernamentales son fomentadas concretamente para participar en estos procesos.

Apoyo de los servicios sociales primarios (Educación, salud, formación)

Con los proyectos apoyados por el EED se fomenta el acceso a la educación y a las instituciones sanitarias, especialmente para mujeres y hombres, adultos y jóvenes, discriminados. Acompañando a los proyectos se elaboran estrategias sobre la forma en que pueden financiarse a largo plazo los servicios sociales primarios y cómo puede mejorarse su calidad.

El aumento de la propagación del HIV/sida tiene repercusiones extremadamente negativas especialmente en los grupos de población pobres, pero también en la economía y la sociedad en general. La economía no tiene suficiente mano de obra cualificada y los sistemas sociales se desmoronan. Muchos niños y jóvenes tienen que arreglárselas por sí mismos por ser huérfanos del sida. El HIV/sida plantea el asunto de las relaciones entre los géneros y la sexualidad en una nueva forma. Ambos asuntos son tratados por el EED como temas transversales.

Sigue siendo decisivo cómo y en qué medida los grupos de población, hombres y mujeres, jóvenes y viejos, discriminados son, en realidad, capaces de mejorar la situación de su vida por fuerza y responsabilidad propias. Esto exige el refuerzo de las iniciativas de base y los cambios en el nivel estructural.

Desarrollo rural para reforzar la soberanía alimentaria

Los programas para el desarrollo orientados a la autoayuda que se realizan en las comunidades tienen componentes diferentes como, por ejemplo, la economía sostenible, el abastecimiento de agua, la atención primaria de salud, la educación, los microcréditos y las medidas que generan ingresos. Son una de las prioridades del fomento de programas. En todos los proyectos se presta atención a que las mujeres y los hombres a los que van dirigidos no sólo participen determinantemente en la planificación y puesta en práctica del proyecto, sino que también se les pone en situación de poder articular sus intereses frente a los responsables de la política.

Es un principio básico importante del trabajo del EED el reforzar la identidad cultural de los grupos objetivos y el recurrir a la experiencia de la población. Las minorías étnicas, otros grupos marginados y las mujeres tienen una consideración prioritaria en los proyectos.

Paz y gestión de los conflictos

En las grandes guerras de África murieron muchas más personas civiles (90 por ciento) que soldados, más de 60 millones de seres humanos fueron expulsados o tuvieron que huir. Mutilación, violación y expulsión se utilizan, con frecuencia, conscientemente como arma de guerra. Las tareas que las sociedades han de superar después de la conclusión de un tratado de paz son muy variadas: personas traumatizadas y minusválidas han de ser rehabilitadas, antiguas combatientes y antiguos combatientes así como refugiadas y refugiados se han de reasentar e integrar en la sociedad y la economía. Aquí se ha de tener siempre en consideración si los proyectos tienen un efecto fomentador de la paz o agudizador de conflictos (programa "Local Capacities for Peace).

Las iglesias continúan teniendo un papel importante en el campo de la salud y la educación. Como fuerza moral, precisamente en conflictos y situaciones de posguerra, tienen un papel importantísimo en la formulación de valores que se encuentran en relación directa con la actuación práctica. Por ello, la relación con las contrapartes se ha de continuar cuidando también cuando en una región, que se encuentra en situación de guerra o de posguerra, actualmente no es posible prestar ninguna ayuda. Si bien, las experiencias del EED ponen de manifiesto que también existen organizaciones contrapartes con las que, a pesar de las guerras y las crisis, es posible realizar una cooperación útil.

En las dos religiones mundiales dominantes en África, el islamismo y el cristianismo, aumentan las corrientes fundamentalistas que, en parte, son alimentadas desde fuera. Al mismo tiempo surgen muchas nuevas iglesias y movimientos de renacimiento que, en parte, recogen elementos de las tradiciones africanas. El asunto de la configuración de las relaciones entre las personas de diferentes religiones y su aportación a la convivencia democrática pacífica es, por ello, un tema transversal que se ha de tener en consideración en todos los proyectos del EED en África.

Las mujeres no son sólo la espina dorsal de las familias y, con ello, de la sociedad en situaciones de guerra y emergencia sino que, al mismo tiempo, en muchas comunidades son discriminadas respecto a la educación, la salud, el acceso a los recursos y a la participación política. Las consecuencias de las catástrofes y las guerras son vividas en las familias, especialmente, por las  mujeres y las niñas. A pesar de todos los problemas, con frecuencia, ellas encuentran soluciones creativas. Las mujeres y los hombres, los jóvenes y las jóvenes tienen que reflexionar sus papeles. Nadie es sólo víctima o sólo autor del delito. En situaciones de posguerra surgen situaciones problemáticas especiales en el reasentamiento de refugiados, especialmente, cuando las mujeres no tienen derecho a la tierra. Por ello, el EED tiene en cuenta en el diálogo con las contrapartes y en la potenciación de proyectos que el fomento de la mujer y la igualdad de los géneros se tenga cada vez más en consideración.